sábado, 29 de octubre de 2016

EL PARTENÓN

El Partenón

¿Un edificio que conmemora una victoria sobre los persas? ¿Una construcción religiosa consagrada a la diosa Atenea? ¿Tal vez un monumento que proclama la grandeza de la polis ateniense a mediados del siglo V a.C.? Todo esto y mucho más es lo que simboliza el líder del Acrópolis: el Partenón, el templo dórico más perfecto jamás construido que marcó un hito en la historia de los estilos artísticos. Y es que esta obra alcanzó tal refinamiento, que desde la antigüedad hasta nuestros días ha sido valorado como una joya de la civilización occidental. Y aunque a este templo griego le hayan ultrajado muchos de sus tesoros, hay algo que nunca le podrán arrebatar, y es su belleza inimitable, ya que como decía el arquitecto francés Le Corbusier: "Admiro la perfección desde que vi el Partenón".
Este tesoro de la arquitectura clásica fue levantado en el lugar de un antiguo templo de Atenea, destruido durante la Invasión Persa del año 480 a.C. y se ubica en el Acrópolis, el lugar más elevado de Atenas.
El contexto histórico del Partenón se remonta al siglo V a.C., época del máximo esplendor de la cultura griega, también conocido como "el siglo de Pericles".
La Acrópolis de Atenas había permanecido durante más de 30 años en ruinas, lo que provocó que el gobernante Pericles persuadiera a la asamblea ateniense para que se empleara el Tesoro de  la Confederación de Delos para reconstruir la Acrópolis con la grandeza adecuada. A partir de entonces surgió uno de los monumentos más importantes que alguna vez halla erigido la cultura occidental.
Los autores principales del Partenón fueron los arquitectos Ictinos y Calícrates, arquitectos griegos activos en la mitad del siglo V a.C. No obstante, estos dos arquitectos estuvieron bajo las órdenes del gran escultor Fidias, que se encargó de realizar personalmente la decoración escultórica del templo que se dividía en: metopas (combate de las amazonas, batalla de los centauros y Guerra de Troya), frontones (nacimiento de la diosa Atenea y la lucha de Atenea con Poseidón por el patronazgo de Atenas) y el friso (desfile de las Panateneas). Fidias también fue el autor de la gran escultura criselefantina de Atenea Pártenos, de 12 metros de altura y en la actualidad inexistente.
El templo es de orden dórico, ya que las columnas no tienen basa, se asientan directamente sobre el estilóbato. Los capiteles son también dóricos y están formados por equino y ábaco; se unen al fuste por medio de una moldura cóncava denominada collarino y sobre ellos descansa el entablamento. Este orden se encuentra principalmente en los pórticos y el interior de la naos o cella. No obstante, también contiene elementos que pueden ser clasificados dentro del orden jónico, como el friso continuo del muro exterior del edificio o las cuatro altísimas columnas que sostenían la techumbre del Partenón.
La planta del templo es rectangular, períptero (con columnas en todo su perímetro) octástilo (con la clásica proporción de 8 columnas al frente y 17 en los laterales), anfipróstilo (flanqueado por dos pórticos) y con doble cella.
El Partenón es una obra arquitectónica de planta rectangular de 69'5 metros de largo y 31 metros de ancho. Para levantar este edificio se emplearon los más avanzados conocimientos arquitectónicos, por eso mismo todas y cada una de las dimensiones del Partenón están regidas por la proporción y existe una relación entre todas las medidas de los elementos del templo.
Este monumento, se eleva ante nosotros con un grandeza que impone, sin embargo sus arquitectos no buscaban crear en el espectador una imagen de desmesurada corpulencia, sino representar la armonía absoluta a través de la simetría, el equilibrio y los cálculos, ya que como sentenciaba Policleto, un joven escultor griego del siglo V a.C. "La perfección nace poco a poco por medio de muchos cálculos".
Era tal la perfección que querían conceder al Partenón, que sus arquitectos, guiados por el afán de belleza, realizaron deformaciones en el templo, para evitar que, por ilusiones ópticas, el esplendor del Partenón pudiera verse alterado por defectos inexistentes. Por eso, para conseguir la perfección óptica y la armonía absoluta, realizaron estas distorsiones:
En los elementos horizontales (estilóbato y entablamento):                                                          si estos son extensos, el ojo humano tiende a hundirlos ligeramente en el centro, por lo que, para evitarlo, el centro de estas piezas tiene ciertas hendiduras.
Las cuatro columnas de las esquinas reciben más luz en su perfil que las demás, y se recortan sobre el espacio, así que pueden parecer más delgadas. Por lo que los arquitectos decidieron construir estas cuatro columnas más gruesas que las restantes.
Las columnas están inclinadas hacia adentro para evitar la sensación de caída y crear un efecto piramidal.
Crearon el efecto de éntasis para evitar la concavidad cuando los dos lados son rectos.
Los intercolumnios se encuentran a distancias diferentes.

En un principio, el Partenón se construyó para albergar la estatua de Atenea Pártenos (diosa protectora de la polis). Pero no estaba diseñado para acoger a los fieles; las grandes ceremonias se celebraban fuera.
Sin embargo, a lo largo de la historia, el Partenón ha atravesado situaciones muy diversas: sirvió como iglesia cristiana, como mezquita, como residencia y para guardar pólvora. Es por esto que debido a su gran uso, el Partenón fue en muchos momentos destrozado y explotado, por lo que ha llegado a nosotros muy deteriorado.
En la actualidad, vemos que los únicos elementos que se conservan ''in situ'' son el pórtico exterior, aunque no se guardan sus techumbres ni frontones, y una pequeña parte del muro interior.
La construcción de este edificio se remonta al 447 a.C. y fue completado casi en su totalidad en el 432 a.C. La decoración se terminó en el 431 a.C.
En el siglo VI d.C., el Partenón fue transformado en una iglesia cristiana bajo la advocación a la Virgen María.
En el 1444, cuando los Otomanos conquistan Atenas, utilizaron la estructura del Partenón y la iglesia como polvorín. Posteriormente se convirtió en mezquita con minarete, que fue derribado en 1832.
En el año 1687, los turcos utilizaron el Partenón como depósito de pólvora durante el sitio por la República de Venecia de la Atenas otomana. Uno de los cañonazos, bajo el mando del almirante Francesco Morosini, cayó en el Partenón y causó una enorme explosión que destruyó gran parte de la edificación, preservada en buenas condiciones hasta ese entonces.
En el siglo XIX, Grecia formaba parte del Imperio Otomano, que poco valoraba su patrimonio artístico. Lord Elgin Thomas Bruce, embajador británico del Imperio Otomano, era un coleccionista de piezas de arte de la antigua Grecia. Elgin pidió al Sultán turco que le vendiera algunas piezas del Partenón y finalmente en el año 1806 y mediante la aceptación del gobierno Otomano, se firmó un contrato en el que se malvendían los frisos y metopas del Partenón. Fueron llevado a Londres, donde años antes se había construido el posteriormente llamado Museo Británico, que en un futuro albergaría las piezas soñadas por Lord Elgin.
Tanto Londres como París poseen una inmensa colección de obras que fueron expoliadas en el siglo XIX a países como Grecia, Roma, Egipto, Mesopotamia...incluso Italia o España (no olvidemos que durante la Guerra de la Independencia Española, El Matrimonio Arnolfini de Van Eyck fue robado por un coronel británico del Palacio Real de Madrid).
El caso del Partenón es uno de los más conocidos. Grecia lleva, a día de hoy, 36 años intentando recuperar las metopas y los frisos. No obstante, el Museo Británico se niega a devolverlos, debido a que se firmó un contrato legal para retirarlos y que gracias a la buena preservación de este museo se conservan bien, ya que si se devolviesen se expondrían al degaste del tiempo y a la crisis económica de Grecia.
ELEMENTOS DEL PARTENÓN:
KREPSIS O KREPIDOMA: constituye la plataforma o basamento sobre la que se eleva el templo.
LA COLUMNATA EXTERIOR.
EL ENTABLAMENTO: está organizado de abajo a arriba en tres partes:
Arquitrabe liso.
Friso dividido en quince triglifos y catorce metopas.
Cornisa: parte inferior del frontón triangular, cuyos otros lados son el resultado de la cubierta a dos aguas.
CUBIERTA: cubierta adintelada a dos aguas, con el tejado de madera y las tejas de mármol pentélico.
EL FRONTÓN.
LAS CÁMARAS DEL TEMPLO: consta de dos pórticos y dos cámaras interiores no comunicadas entre sí.
LOS PÓRTICOS.
EL PRONAOS: vestíbulo que precede a la Naos, consta de una fachada hexástila.
Opistodomos: pórtico posterior con seis columnas en la fachada, esta da acceso al Partenón o cámara de los bestiales.
Naos o Cella: constituye la sala principal del templo donde se alojaba la escultura criselefantina de Atenea Pártenos, es de planta rectangular y está aislada del resto del edificio mediante un muro de sillares.                                                                                                                                              
LA ESCULTURA DE ATENEA.
ELEMENTOS DECORATIVOS: destacan algunos elementos decorativos de carácter geométrico, como los triglifos, pero la protagonista de la ornamentación del templo es la decoración figurada escultórica realizada por Fidias y su escuela, aunque se conserva muy poca. Además, todo el edificio se hallaba policromado con vivos colores, destacamos; las acroteras de varios colores, los triglifos azules con las estrías negras, los collarinos de rojo...
Para concluir, podemos decir que la construcción del Partenón abrió la puerta al clasicismo arquitectónico, pues la estela que dejó este templo sirvió de guía a los más célebres artistas e influyó en numerosas épocas como el renacimiento o el neoclasicismo del siglo XIX. Y aunque su azaroso pasado casi acaba con esta maravilla del mundo antiguo, su sólida estructura ha permitido que siglos y siglos después podamos seguir disfrutando de esta extraordinaria obra.



























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